De menos a mas y de todo a nada

El Lobo jujeño empezó el campeonato ganando, con victorias consecutivas y la valla invicta, llegó a ser puntero del Nacional B. Pero en un momento y casi de la noche a la mañana, se embriagó con su propia ilusión, se quedó sin piernas y terminó azotado por sus deficiencias internas. Terminó el campeonato en el fondo de la tabla, con la peor marca de su historia y muchas dudas entre el plantel y la dirección técnica.

Para muchos los números hablan por si solos, pero transcurrida la primera mitad del Campeonato de Segunda División, es necesario un panorama completo para entender la actualidad de Gimnasia.

En la general jugó 18 partido (saco 17 puntos). Ganó 5 – Empato 2 – Perdió 11. De local jugó 10 partidos / Ganó 3 – Empató 1 – Perdió 6 (saco 10 puntos). De visitante jugó 8 partidos / Ganó 2 – Empató 1 – Perdió 6 (saco 7 puntos)

Dejando los fríos números, la verdad que el fútbol del Lobo tienen responsables y son los hombres. Sus jugadores, técnicos y hasta dirigentes. La prensa y los hinchas no hemos sido mas que simples espectadores y analistas de un contexto extraño que ilusionó con fuerzas y de igual forma desilusionó. Los seguidores sobre todo siguen fieles esclavos de la pasión.

En lo futbolístico Salvador Ragusa acordó con Gimnasia formar un plantel austero en nombres, con mucha hambre y jugadores con mucho potencial por descubrir y trabajar. Sin los altos sueldos de planteles pasados, una dirigencia en pleno proceso de transición, asumió el riesgo. El experimentado DT convenció, trabajó, comenzó bien y se fue con un equipo que no le respondió.

Por su gran “ojo” de potrero, Ragusa no demoró en encontrar el equipo, su dinámica y efectividad. Pero no pudo sostener los ánimos, egos y rendimientos de un plantel en formación.

Arrancó ganando, afianzó a un gran arquero como Crivelli; soltó como volante para que explotase a Ferreyra; inspiró a Sagarzazú para superarse y hasta acomodó tácticamente a Luna. Con ciertas dudas en defensa pero sostenido por un buen nivel en la valla, fue contundente en ataque y ganó. Anotó de visitante, con velocidad e inteligencia para atacar y solidaridad al defender.

Cuando todo parecía encaminado, vino el parate y el bajón. Se postergó el partido frente a Chacarita (se prestó el Estadio a la FNE) y en ese fin de semana el plantel perdió su alma de juego. Hasta los hinchas terminaron señalándose entre sí, cuando empezaron los rumores de los festejos excesivos y con las derrotas llegaron los reproches. Desde ahí todo fue perder.

Crivelli perdió el invicto de su arco. Franco perdió regularidad. Sebastián Díaz perdió ritmo. Sagarzazú perdió explosión. Saucedo perdió constancia. Ferreyra perdió minutos, convocado por la Selección. Pirchio perdió definición. Luna perdió entrega y ubicación. Ragusa perdió el puesto. Minicci y Chitzoff bajaron de nivel. Ramasco continuó intacto y el resto no sumó ni restó.

El Técnico no supo enviar un mensaje ofensivo a tiempo desde el vestuario y su propio equipo lo vio estrellarse contra un sistema que comenzaba a resquebrajarse. El plantel quedó resaqueado de los triunfos, se ahogó con su ego y no supo reconocer los liderazgos internos necesarios. Con tal desconexión, el nuevo Presidente Yecora optó por oxigenar.

Ragusa se fue y en muestra del proceso de transición generacional que encara el actual Presidente, buscó una rápida señal para posar en el banco: José Luis Calderón. Técnico joven, debutante y que como pergamino del oficio trae su espíritu de trabajador incansable. Ulloa quizás hubiese optado por alguien de mayor experiencia, pero la verdad que cada vez quedan menos nombres y al ver un hombre que jugó en Independiente y Arsenal, no quedan muchas dudas de quien lo recomendó.

El equipo sintió la nueva energía pero logro ponerse de pie. Con leves muestras de mejor fútbol intentó, pero no pudo salir del pozo. Solo queda pensar que los dos refuerzos habilitados para fichar en el verano cambien el panorama.

Se necesita mayor seguridad en el fondo, Franco fue perdiendo nivel pero es numero puesto; Soto no jugó bien cuando le tocó ser inicial y Díaz no logró convertirse en esa especie de Gabi Ramón o Pomba que la hinchada esperaba. Minici y Chitzoff son la experiencia lateral pero también las personalidades fuertes. Ferreyra debe seguir creciendo; Sagarzazú volver a correr y animarse como antes y Ramasco mantenerse sano de sus lesiones. Luna deberá entender que Gimnasia necesita un líder, que juegue y haga jugar; sin caprichos, con entrega; entender y lograr su juego para tener algo mas que una foto en común con Riquelme. Le falta un socio a Pirchio que entre Magno y Triverio no lograron ser.

Los refuerzos deberían ser un delantero y un cinco, en su defecto un central. Traer experiencia y confianza del DT no debiera significar sumar veteranos pesados. Ojalá Calderón consiga su caudillo en este plantel y pueda sumar fútbol con las incorporaciones.

Gimnasia fue de menos a mas, para después pasar de todo a nada. Presos de la ilusión todos vimos un espejismo futbolístico con mucho aroma real. Después el vacío futbolístico. Espero los jugadores descansen, aprovechen el receso para la familia y recomponerse mentalmente. Cuando llegaron, les vimos hambre y fuego, hoy están vacíos. Que la dirigencia se abrace a la calma y la hinchada siga cantando. Gimnasia nos necesita unidos y trabajando.

Por Maximo Tell
maximotell@gmail.com
@maximotell

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